jueves, 8 de abril de 2010

Repítelo: el dinero, el dinero no es nuestro dios

Estamos todo el día, dale que dale, toma que toma con la publicidá a cuestas.

La publicidá es el arte de hacer creer a seres humanos como usté y como yo que necesitamos imperiosamente unas cuantas cosas que ni siquiera sabíamos de su existencia.

La publicidá, la tele y el cine no enseñan la fama y al felicidá conseguida por lo que TIENEN, que gracias a lo que TIENEN han llegado a ser quienes SON (¿o quizá sea el revés? Ahora no me acuerdo)

Si todos aprendiésemos a disfrutar de esos pequeños momentos, esas pequeñas alegrías que pueden llegar a convertirse en enormes alegrías no habría crisis: es que nos sobraría la mitá del dinero.

El dinero esclaviza, se convierte en nuestro Dios más supremo. Los centros comerciales se convierten en su templo a donde todo el mundo acude religiosamente para gastarse ese dinero que tanto le ha costado ganar.

El dinero todo lo puede, está en todas partes, todo el mundo lo ama, lo quiere, lo necesita, por él se roba, se mata, se declara la guerra...

¿Seguimos creyendo que los problemas del mundo provienen de la religión? Digamos que provienen del Dios dinero.


¿Por qué se me ocurren estas reflexiones justo ahora que voy a empezar a trabajar?

P.D: Sé que no soy el primero que expone esta teoría, pero me apetecía decirlo